TESTIMONIO DE MONSEÑOR CIFRES
SOBRE EL CARDENAL RATZINGER
El sacerdote español nos cuenta aspectos desconocidos sobre Benedicto XVI
¿Quién es el sacerdote español que ha
venido durante más de un lustro despachando, una vez por semana con el cardenal
Ratzinger? Se trata de monseñor Alejandro Cifres Giménez, un sacerdote valenciano de 45
años, que es Director del Archivo de la Congregación de la Doctrina de la Fe que
dependía del Cardenal Ratzinger.
A través del hilo telefónico, Monseñor Cifres no podía ocultar su profunda alegría y
admiración personal que siente por el Cardenal, al que considera un "hombre
muy,sencillo, abierto humilde y que vive en la pobreza, que en absoluto responde al
cliché que en algún sector ha pretendido dar de él en España".
- Monseñor, ¿con qué frecuencia ve usted al hasta ahora Cardenal Ratzinger?
- Una vez a la semana tenemos una reunión con él en la que tratamos diversos temas. Me
gustaría aclarar que que mi trato no es tan frecuente como para verle todos los días,
pero cuando he necesitado alguna cuestión, ese mismo día me ha recibido porque es una
persona verdaderamente sencilla, me atrevería a decir de las más humildes del Vaticano.
Fíjese, como detalle, que no tiene personal a su servicio, ni cocinera ni chófer. Si
tiene que viajar, se hace él mismo las maletas y no tiene inconveniente en viajar en tren
o en avión en segunda clase.
- ¿Ratzinger no tiene chófer?
- A diferencia de los demás cardenales no tiene personal a su servicio. Hay un anciano
chófer que es un viejo empleado del Vaticano que le hace el favor de traerlo de su casa a
la Congregación. Al principio, él venía andando y cruzaba por la plaza de San Pedro
todos los días, pero la gente lo iba parando para saludarle y hacerse fotografias y casi
no podía ni llegar. La gente lo reconocía en seguida por la boina.
- ¿El cardenal Ratzinger usa boina?
- Por supuesto. Es un intelectual de gran envergadura pero una persona asombrosamente
sencilla en el trato personal y lleva boina como buen babarés. Pero conforme pasaban los
años lo paraban, porque le reconocían.
¿En qué idioma habla usted con él?
- En italiano, aunque él es un gran políglota y conoce las
principales lenguas del mundo. Le he oído hablar con total soltura en inglés, francés,
italiano, y por supuesto alemán. El español lo entiende perfectamente y también lo
habla y puede mantener una conversación. Sin embargo, al idioma español le tiene un poco
más de respeto, el respeto que le tienen las personas de habla germánica.
¿Qué destacaría de su personalidad?
De su carácter, su enorme humanidad y afabilidad, su cortesía hasta límites
extremos, su disponibilidad hacia cualquier encuentro con mucha facilidad. Como persona,
destacaría su profurula religiosidad y simplicidad de vida y pobreza. Su vivienda es un
apartamento sencillo al otro lado de la plaza de la ciudad, en un modesto apartamento que
no está a la altura de un cardenal. Es muy, muy austero y necesita pocas cosas. También
es de destacar su gran sinceridad. Dice lo que piensa de forma clara. Nadie puede llevarse
a equívocos o engaños con él.
- ¿Tiene mucha vida social?
Es un hombre
extraordinariamente trabajador. Un intelectual de gran talla, fíjese que es miembro de la
Academia Francesa. No es amigo de encuentros extravaticanos. Las únicas reuniones que
tiene son con un pequeño círculo de amigos alemanes.
- ¿Qué opina sobre la imagen que de él se ha dado en algún sector en España como
persona cerrada?
- El cardenal Ratzinger, al igual que muchos otros cardenales e incluso Juan Pablo II,
ha sufrido muchos ataques que no responden en absoluto a la realidad. La Iglesia ha ganado
un gran Papa, lo digo de corazón y porque he tenido la suerte de estar a su servicio. Él
es un intelectual de primera fila, un profesor de Universidad de gran solidez en su
pensamiento. Hay muchas cuestiones teológicas que antes que sobre ellas se pronunciara el
Papa Juan Pablo II, se las hemos oído mantener a Ratzinger.
Debo confesar que sólo he leído dos libros de Ratzinger: 'Dios y el mundo' y 'La sal de
la Tierra' y me sorprendió su esfuerzo divulgativo en lograr hacer fáciles cuestiones
teológicas que normalmente son muy arduas...
Justamente ha dado usted en una de sus cualidades. Le aseguro que ser claro y de lectura
fácil y accesible no representa en él un esfuerzo sino que forma parte de su
pensamiento. Es tal la claridad de sus conocimientos e ideas que le resulta fácil
explicar lo dificil o lo que para otros sería farragoso.
Entrevista procedente del
Semanario Paraula
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