ANCIANOS
PERO DICHOSOS

- Dichoso el anciano que valora su
ancianidad, porque en su atardecer sabrá dar gracias a Dios por el gran don de la vida.
- Dichoso el anciano que es portador
de paz y energía creadora, porque contribuirá hasta el último momento a la
construcción del mundo.
- Dichoso el anciano que se mantiene
optimista, porque no tendrá la sensación de haber desperdiciado su vida.
- Dichoso el anciano, que se acerca al
sufrimiento de los demás, porque nunca carecerá de compañía.
- Dichoso el anciano que no fomenta el
egoísmo de vivir buscando sus seguridades, porque las encontrará cubiertas todas por
añadidura.
- Dichoso el anciano que viviendo su
pobreza siembra alegría a su alrededor, porque conocerá el gozo de vivir.
- Dichoso el anciano que acepta con
mirada confiada y serena sus limitaciones, porque descubrirá la felicidad de la
sencillez.
- Dichosos y felices todos los
ancianos que encontrándose solos y abandonados continúan amando porque se sentirán
amados por Dios.
PLEGARIA PARA
LA TERCERA EDAD
Bendice, Señor, a
los que tienen comprensión de mis pasos vacilantes y mis manos temblorosas.
Bendice a los que
saben que hoy mis oídos van a sufrir para entender a otros.
Bendice los que
apartan los ojos, como si no vieran, cuando se me cae el café del desayuno.
Bendice a los que
nunca me dicen: es la segunda vez que cuentas lo mismo.
Bendice a los que
tienen el don de hacerme evocar los días felices de otros tiempos.
Bendice a los que
hacen de mí un ser amado, respetado y no abandonado.
Bendice a los que
adivinan que no sé ya cómo encontrar fuerzas para llevar mi cruz.
Bendice a los que
endulzan con su amor los días que me quedan de vida, en este viaje hacia la casa del
Padre.
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