
La tradición de poner el Belén en el mundo se remonta al año 1223, en una Navidad de la villa italiana de Greccio. En esta localidad, San Francisco de Asís reunió a los vecinos de Greccio para celebrar la misa de medianoche. En derredor de un pesebre, con la figura del Niño Jesús, moldeado por las manos de San Francisco, se cantaron alabanzas al Misterio del Nacimiento; en el momento más solemne de la misa, aquella figura inmóvil adquirió vida, sonrió y extendendió sus brazos hacia el Santo de Asís. El milagro se había producido ante la vista de todos, y desde entonces la fama de los "Nacimientos" y su costumbre se extendió por todo el mundo. El Papa Juan Pablo II, en 1.986, a petición de las asociaciones belenistas de todo el mundo, proclamó a San Francisco de Asís Patrón Universal del Belenismo.
El árbol de Navidad decorado, se cree que apareció a principios del siglo XVII, en Alemania. En 1605, un árbol fue decorado para ambientar el frío de la Navidad, costumbre que se difundió rápidamente por todo el mundo. El árbol de Navidad llegó a Finlandia en el año de 1800, donde se extendió por el resto de países nórdicos. Llegó a Inglaterra en 1829, y fue el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, quien ordenó adornar el castillo de Windsor con un árbol navideño en 1841. En Suecia, mantienen el árbol adornado y con sus luces hasta 20 días después de la Navidad.
Desde el siglo XIII se realiza en Italia una competición de villancicos llamada
"pastorelle".
El roscón de Reyes con haba de la suerte incluida se comenzó a elaborar en la Edad
Media.
El primer sorteo de la Lotería de Navidad se celebró en Cádiz (España) en 1812.
Los cotillones de Nochevieja empezaron a organizarse en restaurantes franceses a
principios del siglo XX
Las doce uvas de la suerte es una costumbre reciente, nacida en el primer tercio del siglo
XX.
El primer árbol de Navidad iluminado con lámparas eléctricas se instaló en casa de
Edward Johnson.
La existencia de tres Reyes Magos data del siglo VI d.C. Melchor, que representa a los
europeos, ofreció al Niño Dios un presente de oro que atestigua su realeza. Gaspar,
representante de los semitas de Asia, cuyo bien más preciado es el incienso, lo ofreció
al Niño como símbolo de su divinidad. Y por último, Baltasar, negro y con barba, se
identifica con los hijos de Cam, los africanos, que entregan la mirra, en alusión a su
futura pasión y resurrección.
El muérdago representa en navidad una demanda de prosperidad a la divinidad.
El primer pan dulce se hizo en Milán, por encargo del duque Sforza, quien pidió a sus
cocineros una comida especial para Navidad que contenía en su interior frutas secas y
pasas de uva, y que decidió bautizar como "panettone"
En Suecia se mantiene el arbolito adornado y con luces hasta 20 días después de la
celebración de Navidad.
En Finlandia, las familias decoran sus casa para Navidad, con velas que realiza cada
familia.
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