REGALO


Ayer me encontraba en la cocina preparando la cena. Entró mi hija mayor. Me dio un papel escrito. Apartando la comida del fuego y tomando el papel entre mis manos comencé a leer:
“Por haberme lavado los dientes toda la semana: 7 céntimos.
Por ir a comprar el pan: 3 céntimos.
Por traer el pan y la gaseosa: 4 céntimos.
Por cuidar el hermanito cuando saliste con papá al cine: 15 céntimos.
Por ir a buscar las quinielas: 7 céntimos.
Por tomarme las asquerosas medicinas: 14 céntimos.
Total: 50 céntimos.
Había terminado de leer. Ella estaba tan tranquila moviendo su bolígrafo entre los dientes. Mientras la miraba, algo me hizo sentir una profunda pena. Y al mismo tiempo una serie de recuerdos se agolparon en mi mente. Tomando el bolígrafo, di la vuelta al papel y comencé a escribir:
Por nueve meses que duró tu gestación: REGALO.
Por ese parto que ahora dicen sin dolor: REGALO.
Por las lágrimas que pude derramar: REGALO.
Por mis horas de desvelo e inquietud: REGALO.
Por los gastos de colegio y de profesor: REGALO.
Por los objetos que rompiste de valor: REGALO.
Por la ropa que te compro sin cesar: REGALO.
Por los chicles, golosinas y demás: REGALO.

Después de leer mi mensaje, tenía lagrimas en los ojos. Me abrazó muy fuerte y me dijo: “Mamá, te quiero mucho”. Tomó el papel en mis manos y en grandes letras escribió: REGALO.
Regalo, regalo nada más, hija mía. Mi suma de amor te quiero regalar. Yo nunca me fijo en la suma. ¡Qué más da!

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