Cuenta la leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo de la feroz depredadora y la serpiente no pensaba
desistir. Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada. Al tercer día, ya sin fuerzas, la Luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro conceder este precedente a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar...
¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
-No
-¿Yo te hice algún mal?
- No
- Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar.
Muchos de nosotros, nos hemos visto a veces envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?
Sencillo, porque no soportan verte brillar. La envidia, para mí, es unos de los peores sentimientos que podemos tener. Envidiar al otro, sus logros, envidiar ver a otro brillar. Cuando esto nos pase, no dejemos de brillar, no dejemos de seguir siendo nosotros, de seguir haciendo lo mejor que sepamos hacer. De todas maneras, aunque nos hieran, no podrán tocarnos, porque nuestra luz seguirá intacta, nuestra esencia permanecerá, pase lo que pase...
Pidamos a Nuestro Señor que, si llega el caso, no nos afecte el hecho de ser envidiados y que, nosotros mismos, no seamos envidiosos.
Web católico de Javier
Si te ha gustado la reflexión de la luciérnaga y la serpiente, compártela por favor en las redes sociales.
Índice de Web Católico de Javier
Suscríbase gratis al canal de Whatsapp o Telegram de Web católico de Javier.