Nueve días de oración

Novena a san Rafael Arnaiz

Para pedir una gracia por su intercesión y aprender de su confianza en Jesús y María.

San Rafael Arnaiz y la Virgen María

Cómo rezar esta novena

Comenzar todos los días de la novena rezando el acto de contrición.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser

Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo

corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del

infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar,

confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Día 1

Día Primero

¡Qué grande es Dios! A ti te da el Señor en mí un hermano, y a mí me da en ti un alma

a quien ayudar para que practique esa caridad que Jesús nos ha enseñado: "Amaos los

unos a los otros como Yo os he amado". ¡Qué consuelo tan grande, es verse amado por

Cristo y en Cristo, sobre todo cuando estamos en desolación, y el Señor nos da una

prueba! Besa con cariño inmenso la mano bendita de Dios, que da la salud cuando quiere y

la quita cuando le place.

En mis oraciones delante de la Virgen María, allí, bajo su manto, a Ella, de quien

recibimos todo, le pido por ti. La Virgen María me atiende siempre cuando es bueno le que

le pido.

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Día 2

Día Segundo

No temas; el Señor me ha puesto en tu camino; para algo será... ¿Te puedo ayudar?; pues

te ayudo: es un consuelo que el Señor me da, y muy grande. ¿Necesitas un apoyo material,

quizás un consuelo humano?; pues sea: el Señor así lo ha dispuesto. No hay dolor que no

tenga compensación en esta o en la otra vida, y que, en realidad, para ganar el Cielo se

nos pide muy poco.

¡Cómo me consuela saber que has llorado a los pies de la Virgen! ¿Verdad que Ella

consuela? Te aseguro que de la Virgen lo espero todo. ¡Si vieras!... ¡Es tan buena la

Virgen! No hay pena que Ella no dulcifique, no hay alegría que Ella no santifique.

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Día 3

Día Tercero

Si con sencillez me dices que yo puedo ayudarte, también sencillamente te diré que todo

lo que soy y puedo lo tienes ya; me uno a tus oraciones. Muchas veces al pensar en el

"Pedid y recibiréis" y en lo miserables que somos, incluso en el pedirle a

Dios, me decía: "Señor, nada os pido"; pero en ese nada tan seco va encerrado

todo lo que me podéis dar, y que yo no acierto a comprender. Como veis, Señor, nada os

pido, y sin embargo os lo pido todo.

Con Jesús y María a mi lado lo puedo todo. ¡Sería todo tan fácil si acudiéramos a la

Señora! A mí me ha sacado adelante en muchas ocasiones.

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Día 4

Día Cuarto

Dios me ha escuchado y me escucha; lo sé y lo veo... Sabía que Dios me quería, ¡pero

podamos hacer algo: quisiera que a mi alrededor no hubiera más que almas que le amaran

mucho. ¡Qué bueno es el Señor, qué sencillos sus caminos! Parece que está esperando

que tengamos cualquier dificultad para alargarnos una mano y tendernos su ayuda. Te

aseguro que es muy dulce abandonarse en manos de tan buen Padre.

Ama mucho a la Virgen, y esto te ayudará para amar a Dios. ¡Qué suave y dulce es

consagrarse a María! A mí no me negó nada desde el primer día de mi vida religiosa.

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Día 5

Día Quinto

Verdaderamente que vuestra situación es apurada, pero ten fe y confía: el Señor, cuando

a El se le deja hacer, no hace las cosas a medias, y, o todo termina pronto, o lo arregla.

¡Qué más da, si es Él el que lo dispone! Ánimo, querido hermano; no quieras aliviar tu

sufrimiento, tampoco quieras aumentarlo, no quieras nada. ¡Qué bueno es tener que

sufrir!... No te quiero quitar nada, pero estoy a tu lado en todo. Ya verás como todo se

arregla..., y se arregla bien, estoy seguro.

Te aseguro que si acudiéramos siempre a María sería otra cosa de nosotros. A mí siempre

me ha servido de mucho; casi todo se lo debo a Ella, hasta mi vocación. Ya verás como la

Virgen os ha de arreglar vuestros asuntos, estoy seguro. Mira: tienes que ayudarme junto a

Ella; más podrán dos que uno.

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Día 6

Día Sexto

¡Bendito sea el Señor! ¡Qué cosas hace! Nosotros no sabemos; pero, aunque parece que

desencadena sobre la Humanidad la cruz y el dolor, ¡qué suaves se hacen éstos cuando

vemos que el Señor es el que lo hace! ¡Si vieras..., es tan agradable y tan dulce estar

en las manos de Dios! No te apures, no llores ni te aflijas por "penas que

pasan", y aunque no pasaran y en la cruz tuviéramos que estar hasta el fin del

mundo, ¡es tan bueno Jesús y tanto nos ama!

Todo, absolutamente todo, en nuestra vida está en manos de María; de manera que no hay

que preocuparse, que Ella lo arreglará todo: ponte en sus manos y confía.

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Día 7

Día Séptimo

Pobre alma que sufres..., ¿buscas descanso? Ni en nada ni en nadie lo hallarás; cállate

un poquito, busca un sitio en tu alma, muy oculto, muy silencioso, y en él pon un poco de

amor a Jesús, y, ya verás, ni penas ni alegrías turbarán tu paz, y aun la espera se

hace dulce, ¡Jesús en el alma! Todo, todo se arregla mirando a Jesús.

Todos, todos llevamos dentro algo que, después de Dios, sólo María puede comprender y

puede consolar: ese algo es criatura, ese algo es necesidad humana, es cariño, a veces

dolor, ese algo que Dios puso en nuestras almas, y que las criaturas no pueden llenar,

para que así busquemos a María; a María, que fue Esposa, que fue Madre, que fue mujer.

¿Quién mejor que Ella para comprender, para ayudar, para consolar, para fortalecer?

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Día 8

Día Octavo

"Bienaventurados los que lloran", dijo Jesús en la tierra, a orillas del lago,

y una turba de enfermos, tullidos, pobres y pecadores le seguían. Y yo creo que al posar

en Jesús los ojos, teñidos antes por el llanto, ahora reían gozosos y bendecían sus

lacras y sus miserias, que era lo que les unía a Jesús. Y Jesús curaba, y Jesús

consolaba, y Jesús, el tierno Jesús, perdonaba.

La escena se repite; sólo que Jesús no está en persona en el lago Tiberíades, Jesús

está en el Sagrario. Allí recibe a sus amigos, allí los consuela, los cura y los

perdona. ¡Qué intimidad tan grande la de Jesús con los que lloran! ¡Benditas

lágrimas, penas y enfermedades, que son nuestro tesoro!

¡Qué bueno y qué grande es Dios, que nos ofrece el corazón de María como si fuese el

suyo! ¡Qué bien conoce nuestras miserias que nos pone ese puente... que es María!

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Día 9

Día Noveno

Dios me lleva de la mano por un campo donde hay lágrimas, donde hay guerras, hay penas y

miserias, santos y pecadores; me pone cerca de la Cruz y, enseñándome con la mirada todo

eso, me dice: "Todo eso es mío, no lo desprecies; ama a las criaturas, que son

mías". ¡Qué alegría tan grande es verse querido de Dios, contarse en el número

de sus amigos, seguirle paso a paso en Jerusalén con los ojos fijos en su rostro!

Sólo puedo decirte que con la ayuda de María lo que podemos hacer es esperar. ¡Qué

dulce es esperar para el que espera! ¡Qué dulce es esperar con los ojos cerrados y el

corazón abierto! ¡Qué dulce es esperar pensando en Dios y debajo del manto de María!

Sí, querido hermano, "en sólo Dios tengo puesta mi esperanza", y esa esperanza

es María".

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Para todos los días

Oración final

Señor Omnipotente, que glorificas a los humildes y abates a los soberbios, te suplicamos

por la gloria de tu Santo Nombre ensalces la memoria de tu Siervo Rafael, concediéndonos

la gracia que te pedimos por intercesión del mismo, que vivió y murió para glorificarte

a Ti, Señor, que con el Hijo y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los

siglos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria, Credo y Salve.

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