Una oración sencilla para comenzar el día en presencia de Dios.
La oración de la mañana es una manera sencilla de comenzar el día poniéndolo en manos de Dios. Al despertar, podemos ofrecer nuestras preocupaciones al Señor, pidiéndole su ayuda y su bendición para toda la jornada.
Señor, en el silencio de este día que comienza,
vengo a pedirte la paz,
la prudencia, la fuerza.
Hoy quiero mirar el mundo
con ojos llenos de amor,
ser paciente, comprensivo,
dulce y prudente.
Ver por encima de las apariencias,
a tus hijos como Tú mismo los ves,
y así no ver más que el bien
en cada uno de ellos.
Cierra mis oídos a toda calumnia,
guarda mi lengua de toda maldad,
que sólo los pensamientos caritativos
permanezcan en mi espíritu,
que sea benévolo y alegre,
que todos los que se acerquen a mí
sientan su presencia.
Revísteme de Ti, Señor,
y que a lo largo de este día yo te irradie.
Amén.
Esta oración puede rezarse al despertar, antes de comenzar el trabajo o los estudios, o al iniciar cualquier actividad importante del día. Muchos cristianos la rezan para ofrecer a Dios todo lo que harán durante la jornada y es una bonita manera de decirle a Dios buenos días.
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