Novena a San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer

¿Cuando se reza la novena a San Vicente Ferrer?

Comienza el día 27 de marzo y se termina el 4 de abril, víspera del día en que se celebra a San Vicente Ferrer. De todas formas, puede rezarse también en cualquier otro momento del año en que se pretenda alcanzar del Señor alguna gracia especial por medio de la intercesión de San Vicente Ferrer.

¿Cómo se reza la novena a San Vicente Ferrer?

Puestos de rodillas delante de algún altar o imagen suya, hacer la señal de la cruz. A continuación, se reza el acto de contrición:

"Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén."

Hecho el acto de contrición, se recitará la oración inicial para todos los días. Después, se lee el texto correspondiente al día de la novena.

Oración inicial a San Vicente Ferrer para todos los días

¡Oh glorioso taumaturgo San Vicente, elegido por Dios para avivar la fe en las almas, levantar hasta el cielo los vuelos de la esperanza e inflamar en los corazones el divino fuego de la caridad! Ya que con tanta fidelidad desde la misma infancia cooperasteis a la gracia del Altísimo, por cuyo amor tantas almas convertisteis y edificasteis, siendo honor insigne del Clero y del estado religioso, os suplicamos nos alcancéis de la Divina Majestad una gran pureza de intención, continua victoria contra las tentaciones, gran afición a las cosas santas y un constante pensamiento de que Dios está presente a todas mis acciones, para que, imitándoos en vida, logre bendecir a Dios en vuestra compañía en la gloria. Amén.



Día primero

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh Padre San Vicente, nardo fragantísimo de humildad! Conseguidme del Señor luz para que, conociendo mis defectos, miserias y pecados, me tenga en lo que soy, sienta bajamente de mí mismo y huya de la ambición de honores y alabanzas, nunca desprecie a mis prójimos, siempre respete a mis mayores, y, sirviendo a Dios con espíritu contrito y humillado, de siempre a su Santo Nombre la gloria que a El es debida. Así sea.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.

Día segundo

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh San Vicente, varón de corazón grande y generoso, que despreciasteis los bienes perecederos de la tierra! Alcanzadme del Señor un corazón compasivo y generoso para practicar la misericordia con mis prójimos; que sepa despojarme de la afición a lo terreno, y socorriendo abundantemente a los pobres obtenga el perdón de mis pecados y los tesoros eternos de la gloria. Así sea.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.

Día tercero

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh San Vicente, azucena purísima y espejo de castidad! Alcanzadme de Jesús, Cordero sin mancilla, y de María, Reina de las vírgenes, perfecta castidad, de suerte que teniendo la carne sujeta al espíritu logre ser digno templo del Espíritu Santo, para vivir eternamente con los espíritus bienaventurados, gozando de la posesión de la bienaventuranza. Así sea.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.

Día cuarto

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh Padre San Vicente, singular abogado mío! Ya que vos en esta vida practicasteis la mortificación con ayunos, vigilias, cilicios y otras penalidades, conseguidme que sepa yo huir de lo que es puro regalo y sea imitador vuestro en evitar lo que pueda dañar a mi alma, para ser vuestro compañero en las mansiones de la Gloria. Amén.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.

Día quinto

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh Padre mío San Vicente, ejemplar de paciencia! Vos sufristeis sin alteraros injurias, calumnias y desprecios de aquellos a quienes habíais hecho beneficios. Alcanzadme aquella apacible mansedumbre que me permita decir al Señor que me perdone mis culpas, como yo de corazón perdono a mis ofensores. Así sea.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.

Día sexto

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh Padre San Vicente, que siempre obedecisteis, cumpliendo la voluntad santísima de Dios, ejecutando fielmente los empleos de vuestro ministerio apostólico! Alcanzadme que yo sea obediente a mis superiores para que cante la victoria final, prometida a los que obedecen, y consiga la palma del cielo. Así sea.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.


Día séptimo

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh Padre San Vicente, dechado de caridad fraterna! Alcanzadme que sepa amar a mis prójimos como a mí mismo; que desterrando de mí la envidia y toda pasión que al desinteresado y generoso amor a mis semejantes se opone, me dedique a hacerles bien y así logre atraerlos al servicio de Dios para reinar con vos en la Gloria. Amén.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.


Día octavo

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh glorioso Padre San Vicente, que predicando el rigor de la divina justicia en el día del Juicio Final llenasteis los corazones del santo temor de Dios, y despertándolos del sueño del pecado y de la tibieza en el servicio divino los condujisteis a una vida de fervor religioso! Guardadme de toda culpa, ayudadme a levantarme de la apatía y tibieza para que emprenda el camino de la virtud, el cual conduce a la bienaventuranza de la Gloria. Amén.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.


Día noveno

Se empezará diciendo el Acto de contrición y la oración inicial para todos los días.

¡Oh benditísimo San Vicente Ferrer, que recorristeis muchos pueblos y naciones para salvar las almas! Pedid por los pueblos donde la doctrina del Evangelio ha sido ya predicada, para que en ellos vivan las gentes según las máximas de Jesucristo y se salven; y en cuanto a aquellos donde la palabra de Dios no ha sido anunciada, pedid que a ellos sean enviados misioneros evangélicos; pedid asimismo nuevos operarios para el servicio de la Santa Iglesia, y que secundando sus instrucciones florezca la religión en las familias y en las sociedades. Amén.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

A continuación, se pide la gracia que se desea alcanzar.

Amorosísimo Padre mío San Vicente, vos sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo que necesito. Aplicad vuestra intercesión delante de Dios para que por vuestros méritos alcance la gracia que pretendo, si ha de ser para mayor gloria de Dios y para más servirle y amarle. Amén.



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